Manda a la mierd* el miedo y factura con tu talento.
Más fácil decirlo que hacerlo, yo sé.
Por eso estoy aquí, para enseñarte cómo.
Hear me out…
Soy un miedoso que aprendió a vivir de lo que ama. Ahora enseño eso.
Osea, no lo de ser miedoso.
Lo de cumplir tus sueños aún con miedo.
Tu marca personal no factura por esto. Yo lo aprendí a los 12, hoy te lo enseño.
En 6 minutos que lees esto (te lo juro que lo cronometré) vas a ver por qué lo que creías en tu pasado no determina quien puedes ser en el futuro y por qué las marcas personales como la tuya no facturan.
Mira, ahora todo el mundo tiene marca personal, casi nadie vive de ella ¿Sabes por qué? Por dos razones. Ni más ni menos. Dos.
Clase de inglés, 7mo grado. Tenía 12 años.
Llevaba 4 años viviendo en Panamá, y te digo la verdad, lo de hacer amigos se me daba terrible, al fin y al cabo soy introvertido, ¿sabes?
El caso es que volví a Medellín, pero lo de tímido se devolvió conmigo.
El salón está lleno de niños gritones y hormonales, atentos a ver de quien se ríen.
Es día de exposición. Yo no me reía, yo estaba pálido.
No había otra opción más que salir al frente, tenía mi cartelera, una hoja con un par de apuntes y una presión en el estómago cada que llaman al siguiente en exponer.
Hasta ahí todo bien, lo normal.
Pero escuché mi nombre.
Te juro que me puse rojo, luego pálido otra vez.
Bueno, me paré como humildemente pude (más torpe que humilde) y con el corazón que se me salía.
Cogí las hojas, me vi las manos, temblando y sudando frío.
Me sequé el sudor en el pantalón y me paré a “exponer”.
Nada.
¡No me llegó nada! No me pasaba un solo pensamiento más que el miedo a que se burlaran de mí, que no iba a ser suficiente, que no iba a ser capaz…
Traté de leer mis apuntes. No pude.
No era capaz de leer entre tanto temblar.
Pasaron tal vez 3 o 4 minutos, yo sentí 20 o 25.
Lo ultimo que recuerdo fueron las risas a tope y la voz de la profesora pidiéndome que me siente.
Simplemente no pude.
¿Y cómo pasas de esa humillación a hablar frente a cien personas?
Eso te lo cuento en el tercer mail cuando te suscribas al newsletter.
En el segundo te enseño como dejar de procrastinar.
En el primero te cuento porque uso el correo y de paso te regalo una masterclass.
Una muy buena.
¿Y las dos razones por las que las marcas personales no facturan?
Eso si te lo cuento aquí mismo, justo abajo.
En fin, sabrás que ya no soy ese niño tímido, o al menos no parece. Ahora soy creador de contenido, speaker y tengo programas de transformación para grupos de gente.
Esto para demostrarte que las creencias que tenía antes ya no son mi realidad, ya no son la caja que me mantiene pequeño. Eso también se aprende. Eso te lo explico en la masterclass que podrías comprar dentro del newsletter. No hay otra forma de comprarla.
Por eso sé que son sólo dos cosas las que separan a quienes viven de lo que aman y los que tienen un hobbie muy caro que llaman marca personal.
La primera, de la que nadie habla, es que tienen un potencial impresionante (así como el tuyo) pero nadie les enseñó a creer en ellos, en su talento y mucho menos en sus sueños. Es la verdad.
La gente no genera dinero con lo que ama porque nadie le enseñó a superar el síndrome del impostor. Yo sé que a ti te pasa igual. Tienes un gran producto, servicio o idea y, entre mejor sea para el mundo, menos merecedor te sientes de cobrar por eso, más dudas y más miedos te rondan la cabeza: que no eres suficiente, que te falta otro curso, que te van a juzgar, que aún no está perfecto, que qué dirán, que no tienes tiempo…
Bueno, todas esas son excusas pendejas de las que te vas a arrepentir a los 80.
Hasta ahora no he escuchado ningún abuelo quejándose de ser demasiado valiente, de haberlo intentado más de la cuenta, de haber dejado legado, de haber sido más feliz. Tú tampoco, ¿cierto?
Pues eso.
La segunda razón es que no saben vender. No por falta de estrategia, sino porque no se la creen.
Porque no han hecho las paces con el éxito y menos con el concepto de vender. Se sienten mendigando con cada oferta que hacen y sudan frío de solo decir cuanto cobran por lo que les ha tomado años aprender.
Por eso es que no se dan cuenta que vender es servir, que alguien en alguna parte está rezando para que tú dejes de tener miedo y le ayudes con lo que tienes para ofrecer. Esa persona sabe que lo que tú das es más valioso que el dinero que les cobras a cambio (por mucho).
En resumen no han entendido que vender es servir y que cada día que dejas de creer en ti y tus sueños, también dejas de ayudar al mundo (y de ganar dinero).
Todo lo que yo hago es para ayudarte con esas dos cosas.
Todo es todo, entrenamientos, masterclasses, mentorías 1 a 1, el newsletter, hasta en Reiki…
A veces te ayudo con muchas más cosas, pero sobretodo con esas dos.
Puedes empezar por el newsletter, es gratis y es dónde mando el verdadero contenido de valor. Ya te contaré porque no lo hago por redes sociales. Justamente en el primer mail, junto con tu masterclass de regalo.
Suscribirte es gratis, anular la suscripción también.
Te dejo el link abajo.
Entrenamiento (A)mar Adentro
En 3 meses de entrenamiento logras la mentalidad, la confianza y la estrategia para ganarle al síndrome del impostor y empezar a facturar con tu propósito.
24 sesiones en vivo para que dejes de posponer tus sueños por miedo y aprendas a tomar acción por ellos.